LONDRES.- El sucesor del ex ministro de Finanzas David Laws, el liberal demócrata Danny Alexander, también se encuentra envuelto en el mismo escándalo de cobro ilegal de facturaciones dudosas de dietas que obligó a la renuncia de su antecesor, informó el informó ayer el diario "Daily Telegraph". Alexander tuvo que justificarse por facturas ilegales que presentó cuando era parlamentario y también por oscuros trucos fiscales.

Según el rotativo británico, el futuro jefe del Tesoro eludió el pago del impuesto sobre el patrimonio cuando vendió su segunda vivienda. Antes había pasado una factura por 37.000 libras esterlinas (43.000 euros) en concepto de dietas para la renovación del inmueble. El gobierno anunció recientemente que elevaría los impuestos sobre el patrimonio a segundas viviendas. Alexander aseveró que había pagado todas las imposiciones fiscales sobre la vivienda y por su posterior venta.

Laws violó las normativas como diputado tras presentar una factura de 40.000 libras (casi 58.000 euros) por el alquiler de su segunda vivienda, que en realidad pertenece a su compañero sentimental. Tuvo la oportunidad el año pasado de aclarar este extremo en la investigación que inició el Parlamento por el fraude de dietas en la Cámara.

Sin embargo, al millonario diputado y ex banquero sólo le quedaba la huida hacia adelante, debido a que no quería revelar públicamente su condición de homosexual, según el mismo dijo para justificar su silencio. Finalmente, el sábado por la tarde hizo sus maletas y dejó su puesto sólo tres semanas después de ocuparlo. "No puedo rehuir que algo de lo que hice estaba equivocado", señaló. "No sé cómo puedo desempeñar mi decisivo trabajo para el Tesoro si debo aclarar las revelaciones de mi vida privada y pública", dijo para aclarar que pretendía proteger su esfera privada.

Conducta impoluta

El año pasado, los liberal demócratas fueron una de las fuerzas más combativas contra el escándalo por el fraude de dietas en el Parlamento. La lucha por destapar los casos de fraude proporcionó al líder de los liberal demócratas, Nick Clegg, mucha popularidad. Y en numerosas declaraciones, el nuevo "número dos" del gobierno de coalición que lidera el conservador David Cameron se vanaglorió de que ningún miembro de su partido se vio implicado en el escándalo. (DPA)